Acabo de leer un artículo de las reticencias de las pymes a utilizar social media como vía de promoción de su empresa. Quizás el problema no sea que no encuentren convincentes los casos de éxito, que no quieran aprender cómo hacerlo o que piensen que no se adaptan a su negocio.
Pienso que el problema no está exactamente en el significado de esas palabras si no en lo que se esconde detrás de ellas. Primero, como es normal no todas las empresas pueden llevar a cabo sus estrategias de marketing a través de las redes sociales, un restaurante puede sacarle partido a la presencia en las redes, pero lo que está claro es que el bar de la esquina con su clientela fija de más de 40 años no lo necesita. Lo que nos lleva al segundo punto, para poder utilizar las redes sociales como vía para conseguir un aumento de las ventas, de la notoriedad de marca o ser considerado un caso de éxito, primero hay que tener una idea de negocio original, segmentar el público objetivo y que este público objetivo utilice las redes sociales como modo importante de comunicación. El tercer punto, también lo podemos deducir de lo que se ha dicho hasta ahora. Si analizamos el número de pymes que se crea en España en un año, nos llamaría la atención por lo alto que sería. Pero cuántas de estas pequeñas y medianas empresas no son bares, tiendas de congelados o de ropa, pocas.
No es que este tipo de negocio no sea perfectamente respetable. Por favor, pido perdón a los que se puedan sentir ofendidos por las palabras de esta pobre blogeadora que no posee ni un bar, ni una tienda de congelados ni de ropa, dado que ni siquiera tiene nada en propiedad. No pretendo desmerecer a nadie, lo que pretende hacer ver es que el marketing 2.0 es la panacea, desde luego, pero no para todo el mundo. Hay sectores, tipos de negocios, segmentos del mercado a los que nunca se va a poder acceder a través de las redes sociales y estos son el principal público objetivo de las actuales pymes.
Desde luego el marketing 2.0 ha supuesto una revolución en la manera de llevar a cabo la comunicación, pues ahora ésta es bidireccional. El consumidor puede dar por válida de una vez por todas esa máxima de que el cliente es el que tiene el poder, puesto que ahora su voz es más fuerte que la del director financiero o que la del manager de producción. Pero la visión 2.0 está orientada a unas estrategias de marketing concretas, a una visión del mercado concreta, que cada vez comparten más consumidores y empresas, pero que se escapa a otras.
En este punto cabe preguntarse, si como se dice, las nuevas tecnologías no son el futuro sino el presente, ¿las empresas que no se adaptan son el pasado? Desde mi punto de vista sí. Pero también reconozco que el bar donde mi padre va a tomar café puede llevar a cabo una gran estrategia de branding, en sintonía con su posicionamiento SEO y su presencia en las redes sociales, pero si lo hace o no, no tiene importancia para nadie.
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