miércoles, 9 de marzo de 2011

Un poco de rebelión no va a hacernos daño!

Hace poco leí en el periódico “20 Minutos” que Wikileaks había descubierto que EEUU considera que los internautas españoles tienen una fuerte influencia, no son muchos pero que su opinión se tiene en cuenta.

Tras esta revelación me pregunté cuáles serían las implicaciones de esta aseveración, lo qué quiere decir EEUU es que los usuarios de internet españoles están aprovechando la web 2.0 para hacerse oír. Es decir, la sociedad española “pasota” por tradición, totalmente contraria a la sociedad reaccionaria e incluso proactiva francesa, que no duda en echarse a las calles cuando les tocan las pensiones, la edad de jubilación o quieren obligar a sus jóvenes a acceder al mercado laboral a través de contratos basura; esta sociedad española, que cuando está junta parece que va a cambiar el mundo pero que cuando va a su casa le da demasiada pereza salir a una manifestación o es fácil de persuadir individualmente, porque al fin y al cabo todo el mundo piensa en su bienestar personal.

Pues si señores, parece que con la aparición de las redes sociales en el mundo de las comunicaciones, los internautas de este país encuentran el anonimato necesario para movilizarse en grupo e ir contra el poder establecido. Al fin y al cabo, no hay que salir de casa (jejejeje).

Otro punto que me planteé es por qué les llama la atención esto al todo poderoso EEUU. Claro que entiendo que cualquier poder emergente, aunque no provenga de países que posean petróleo, les pueda llamar la atención, lo quieran monitorizar, investigar e incluso controlar por si puede llegar a alterar el mundo que ellos plantean. Eso lo entiendo, pero es qué los usuarios estadounidenses no expresan su opinión vía redes sociales, no nació Facebook allí. ¿Dónde está la diferencia entre los internautas de Norteamérica y los españoles? A esta pregunta no encontré respuesta, mis conocimientos de la sociedad más avanzada del mundo no son muy amplios, la verdad.

Lo que no me parece extraño es que los internautas españoles estén ganando poder poco a poco, o mucho a mucho. Puesto que en estos años anteriores los medios de comunicación, no todos, está muy feo generalizar, han intentado manipularnos. Quién no se ha sentido confuso al ver al mediodía el telediario de Antena 3 y por la noche el de Telecinco, pensando que o había dormido por una semana entera o que cada telediario estaba dando las noticias de dos mundos totalmente paralelos, sin ningún punto en común. Lo mismo podríamos decir de los periódicos.

Ahora hacerse una idea de lo que de “verdad” ocurre en España es un poco más fácil y más interesante. Todo el mundo da su opinión en internet, en su blog, en Twitter, en Facebook, en las cadenas de televisión que tienen su página web. Sólo tienes que investigar un poco, porque la gente normal de a pie se ha convertido en reporter@, no tendrá un estilo literario como el de Arturo Pérez Reverte, por ejemplo, pero dicen lo que ven, lo que les ha pasado y los demás pueden leerlo, compartir sus opiniones, apoyarlos o contradecirlos cuando piensan que no es verdad.

La capacidad de convocatoria de los nuevos medios de comunicación y los nuevos protagonistas anónimos es increíble y apasionante. Ahora los que van a la cola, a los que les toca reaccionar son a los agentes que han poseído el poder años atrás, que no creían que internet fuese un arma de doble filo sino una vía de entretenimiento y atontamiento de la masa, de la sociedad, maleable a la que trataban de imponer sus decisiones siempre encaminadas a beneficiar a unos pocos.

Si señores, debemos de opinar, de hacer oír, de utilizar estas herramientas que se nos ponen a la mano para tratar de cambiar lo que ya hace tiempo que es insostenible. Pensad, que si EEUU ya nos tiene en consideración es porque de verdad somos un poder emergente. Vale, yo también he desesperado cuando he acudido a internet a buscar una opinión o a resolver una duda sobre algo y he tenido que leer la mierda que escribe gente que se aburre mucho en los foros, sí a mí también me ha pasado. Pero tengan en cuenta, que yo no soy periodista, ni literato, ni estoy en el asiento ñ de la RAE, pero sí estoy escribiendo esto. Quizás no lo lea nadie  o quizás sólo una persona, pero mi voz está en la red  para que la escuche quien quiera y así otras muchas más interesantes que la mía y con mejores motivaciones que pueden cambiar el mundo. Sí, ¿por qué no?, tenemos que recurrir a Gandhi, una sola persona cambio el mundo, imaginaros que pueden hacer miles de personas.

Es hora de creer en nuestro poder, en creer eso de que el consumidor/cliente siempre tiene la razón, de que ya no estamos en la Ilustración, donde el soberano decía: “todo para el pueblo pero sin el pueblo”. Ahora aunque esta máxima se haya convertido en “todo para el político de turno  pero haciendo creer que lo decide el pueblo”, se puede cambiar a “la voz del pueblo grita alto y se tiene que escuchar”. Puesto que antes nosotros asistíamos a los actos que se convocaban y que nos llegaba la información a través de la tele o la radio, ahora los actos se convocan en la red y son los medios de comunicación los que acuden a ver lo que pasa.

Junto podemos!

lunes, 14 de febrero de 2011

"El bar de Antonio 2.0"

Acabo de leer un artículo de las reticencias de las pymes a utilizar social media como vía de promoción de su empresa. Quizás el problema no sea que no encuentren convincentes los casos de éxito, que no quieran aprender cómo hacerlo o que piensen que no se adaptan a su negocio.

Pienso que el problema no está exactamente en el significado de esas palabras si no en lo que se esconde detrás de ellas. Primero, como es normal no todas las empresas pueden llevar a cabo sus estrategias de marketing a través de las redes sociales, un restaurante puede sacarle partido a la presencia en las redes, pero lo que está claro es que el bar de la esquina con su clientela fija de más de 40 años no lo necesita. Lo que nos lleva al segundo punto, para poder utilizar las redes sociales como vía para conseguir un aumento de las ventas, de la notoriedad de marca o ser considerado un caso de éxito, primero hay que tener una idea de negocio original, segmentar el público objetivo y que este público objetivo utilice las redes sociales como modo importante de comunicación. El tercer punto, también lo podemos deducir de lo que se ha dicho hasta ahora. Si analizamos el número de pymes que se crea en España en un año, nos llamaría la atención por lo alto que sería. Pero cuántas de estas pequeñas y medianas empresas no son bares, tiendas de congelados o de ropa, pocas.

No es que este tipo de negocio no sea perfectamente respetable. Por favor, pido perdón a los que se puedan sentir ofendidos por las palabras de esta pobre blogeadora que no posee ni un bar, ni una tienda de congelados ni de ropa, dado que ni siquiera tiene nada en propiedad. No pretendo desmerecer a nadie, lo que pretende hacer ver es que el marketing 2.0 es la panacea, desde luego, pero no para todo el mundo. Hay sectores, tipos de negocios, segmentos del mercado a los que nunca se va a poder acceder a través de las redes sociales y estos son el principal público objetivo de las actuales pymes.

Desde luego el marketing 2.0 ha supuesto una revolución en la manera de llevar a cabo la comunicación, pues ahora ésta es bidireccional. El consumidor puede dar por válida de una vez por todas esa máxima de que el cliente es el que tiene el poder, puesto que ahora su voz es más fuerte que la del director financiero o que la del manager de producción. Pero la visión 2.0 está orientada a unas estrategias de marketing concretas, a una visión del mercado concreta, que cada vez comparten más consumidores y empresas, pero que se escapa a otras.

En este punto cabe preguntarse, si como se dice, las nuevas tecnologías no son el futuro sino el presente, ¿las empresas que no se adaptan son el pasado? Desde mi punto de vista sí. Pero también reconozco que el bar donde mi padre va a tomar café puede llevar a cabo una gran estrategia de branding, en sintonía con su posicionamiento SEO y su presencia en las redes sociales, pero si lo hace o no, no tiene importancia para nadie.

miércoles, 19 de enero de 2011

Proveedor 2.0

Si estos días están tan de moda los términos marketing 2.0 y consumidor 2.0. Siendo el consumidor 2.0 aquel que usa las redes sociales para recopilar toda la información necesaria para llevar a cabo su proceso de compra y compartir su opinión con otros, que la utilizarán como información básica para realizar su propio proceso. Y el marketing 2.0 aquel que llevan a cabo las empresas para mejorar su posicionamiento e imagen de marca a través de las redes sociales.

Parece lógico pensar en un proveedor 2.0, como aquella persona o empresa que sirve de enlace entre estos dos términos anteriores. Así se podría definir al proveedor 2.0 como aquel que domina la tecnología necesaria para configurar las redes sociales, aplicaciones y otras innovaciones que conectan a las personas y empresas. Esta conversación constante entre consumidores y consumidores y entre consumidores y empresas necesita una figura que adecue la tecnología existente y la ponga a disposición de las empresas para conseguir sus objetivos. 

También es aquel actor que consigue que los consumidores intercambien información de manera más rápida y encuentren el lugar donde expresar sus opiniones, tan valiosas en este juego interactivo en que se ha convertido la red y que domina los mercados, porque no, mercados 2.0.

jueves, 26 de agosto de 2010

¿Qué es ser hippie?

Seguro que si nos hacemos esta pregunta a muchos les vendrá a la memoria aquellas imágenes del Woodstock con sus grandes estrellas del rock, country e incluso indie. O pensarán en aquellas mujeres, bastantes delgadas y sexies que perdían su encanto cuando levantaban el brazo y se veía lo poblado de sus axilas.

Pero que significa ser hippie hoy… Mirando a mi alrededor y escuchando comentarios y teniendo en cuenta experiencias propias y ajenas, me pregunto si ser hippie ahora no ha derivado en ser un vago, en no tener cuidado por nada y vivir sin principios.

Aunque el párrafo anterior pueda parecer la antesala de un escrito antiprogresista, antihippie, antilibertad, obsoleto, por favor pido que dejéis los prejuicios aparcados en este mismo momento, solo por 5 minutos y reflexionéis conmigo a través de estas líneas, porque como ya sabréis los que me conocéis, siempre he estado a favor de los hippies, la libertad y el derecho a entender el mundo como cada uno quiera.

Y es por todo esto, por lo que me toca preguntarme si la calificación de hippie ha sido acogida por unos “vándalos” que lo único que buscan es una etiqueta para esconder su pobreza de espíritu, de ideales e incluso de actividad.

Dejando aparte el tema de las drogas que tanto han utilizado para degenerar el movimiento hippie, es necesario recordar que nació al amparo de una reivindicación por la paz, recordemos que estaban totalmente en contra de la guerra del Vietnam y de todas las guerras, creían en la igualdad de hombres y mujeres, en la necesidad de cambiar el mundo y las férreas normas sociales y llevar la libertad hasta donde cada uno tuviera el límite, que dependía de sus principios.

Si de principios hablamos también podemos atribuirles el respeto por la naturaleza, la igualdad de género, la no discriminación, la lucha social pacífica, el gusto por las cosas tradicionales, hechas  a mano, huían de lo industrial, aunque quizás olvidaron lo industrial y sintético de algunas sustancias.

Antes de empezar a arremeter contra nada o nadie, tengo que decir que a lo largo de mi vida he encontrado hippies de verdad, gente que busca la libertad, que educa a sus hijos sin tabúes, gente muy “curranta” que está haciendo mucho por integrar a las personas en la naturaleza, por inculcarle el gusto por ella y el respeto, gente que vive así porque realmente cree que es la mejor manera de sentirse libre, sin ataduras capitalistas, sociales, convenciones, ayudando a los demás, poniendo en práctica pequeños proyectos, llenos de grandes ideas y buenos propósitos para ayudar a los que menos tienen. Sí, existen y estamos rodeados de ellos.

Pero no están identificados como hippies, los hippies ahora son los que vemos tirados en los trancos fumando porros, los que se dejan el pelo largo por no ir a cortárselo, los que se identifican con la estética y no con los fundamentos, los que no tienen ni idea de quienes eran Janis Joplin o Woodstock o de donde nació el lema “haz el amor y no la guerra”. Los que llenan los festivales con sus cuerpos pero no con sus  mentes. Sí, esto es ser hippie hoy en día.

Además de su pobreza de espíritu y cultural, caen en ciertos “encantos” de las mejoras tecnológicas (ay!, cuando daño han hecho las Tics). Esas hippies que pueblan la cala de San Pedro, desnudas, exuberantes, con sus pechos operados, sus axilas sedosas por la depilación laser, sus hermosos ojos realzados por la micropigmentación.

Señores, que buscan estos usurpadores, que es lo que les atrae de ser hippie, el no tener que dar cuentas a nadie, el amor libre, las drogas y… Y nada más, porque en ellos no hay ningún pensamiento, sólo se han identificado con la tribu urbana que más le ha convenido y no se han molestado en indagar más, como no se molestan por nada en la vida.

Cuánta razón tenía Janis cuando cantó su “oh, Lord won’t you buy me a Mercedes Benz?, my friends all drive Porches, I must make amends” lo vio venir.

Welcome

Welcome to Tijuana,tekila, sexo y marihuana.

Pues eso, que yo también me he apuntao a esto de escribir lo que uno piensa, por si hay alguien que se aburre y se lo quiere leer.

Si me conocéis, comprobareis que no es nada más que lo que ya os cuento de viva voz. Si hay alguien que se engancha a esto, le aconsejaría que consulte con un psicólogo y si aún así le sigue interesando pues bienvenido sea. Lo del tequila, sexo y marihuana, se aceptan regalos.

Se aceptan todo tipo de comentarios, pero prohibido nombrar a la familia.
En fin, paranoias a parte, bienvenidos a todos mis lectores : P